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La Cámara Colombo Japonesa estructuró un proyecto que pretende que las pequeñas y medianas empresas colombianas alcancen niveles idóneos de competitividad que les permita la internacionalización en el mercado japonés. Se trata de una serie de estrategias encaminadas a crear un intercambio, no sólo comercial, sino de conocimiento, tecnología y experiencias, entre las pyme de ambos países, para que de esta forma logren relaciones binacionales exitosas.*
Según la directora del programa de internacionalización, Claudia Sanmiguel, la iniciativa promueve el crecimiento corporativo por diversificación geográfica. “La meta es lograr que las compañías se transformen en firmas de talla mundial, lo que les permite desenvolverse de manera más fácil en el mercado exterior”, asegura Sanmiguel. Para la funcionaria, una pequeña y mediana unidad productiva puede alcanzar ese objetivo si tiene un capital humano fuerte, acceso a recursos financieros, tecnologías de punta, competencias organizacionales y una cultura de certificación, lo que, según dice, son algunos de los obstáculos más difíciles de sobrepasar.
Es por eso que la Cámara ideó un plan que contempla conseguir un intercambio empresarial de información y conocimiento, optimización de encadenamientos productivos con proveedores y creación de redes empresariales, todo en alianza con empresarios del país asiático.
“Para que una pyme entre sola al mercado japonés debe tener un producto especial, innovador o con un valor agregado enorme, de lo contrario, más vale que estén aliadas con otras firmas para que puedan ofrecer lo que lugar exige en materia de cantidad, calidad y rapidez”, afirma la directora del programa de internacionalización.
Estrategias de internacionalización La directora asegura que el tema de internacionalización, en la mayoría de los casos es entendido como procesos de comercialización de productos con otros países, o mejor, exportación, sin embargo, aclara que más que eso, consiste en una nivelación o estandarización de las compañías nacionales con las extranjeras, para que estén a la par y así puedan trabajar conjuntamente.
La Cámara delimitó varias estrategias claras encaminadas a aumentar las relaciones binacionales. La primera, consiste en traer inversión japonesa privada a sectores productivos de Colombia.
La segunda, es integrar las actividades productivas entre las organizaciones de ambos países, que consiste en la elaboración de componentes especiales para productos específicos, tales como microchips, partes de vehículos y otros, que resultan más baratos fabricarlos aquí y luego enviarlos a una ensambladora en Japón.
En tercer lugar está la distribución logística, que se identifica en la adecuación de vías, puertos y demás. “Si nosotros desarrollamos aquí una gran industria de transporte, sencillamente ese país manda todo hasta aquí y luego nos encargamos de distribuir los productos a América”, afirma Sanmiguel.
Igualmente, el tema de la tercerización ocupa un espacio importante, al ofrecer la oportunidad de que compañías de ese país decidan fabricar en Colombia y de aquí exportar.
Finalmente, el propósito es conseguir un comercio bilateral exitoso entre los dos países que permita a las pyme de ambos lugares llegar a acuerdos importantes que ofrezcan ventajas para las dos partes.
Interés empresarial Claudia Sanmiguel, asegura que las pequeñas y medianas empresas del país demuestran poco interés por vincularse a proyectos productivos binacionales, por varias razones, entre las que sobresale la creencia de que participar en ellos es costoso y no está al alcance.
En lo que va corrido de los cuatro años de la estructuración del plan, sólo están trabajando en él cinco compañías que pertenecen al sector de marroquinería, producción de elementos intermedios de cacao, el café también recibe en mismo tratamiento, confecciones de ropa interior en Medellín y procesamiento de cuarzo.
Dificultades definidas La directora del programa de internacionalización de la Cámara Colombo Japonesa, Claudia Sanmiguel, asegura que los problemas que hacen difícil la comercialización entre las empresas colombianas y las japonesas es primero que todo la producción en grandes volúmenes y segundo, la calidad con la que son hechos, ya que según datos, Japón es el tercer país más sofisticado del mundo, lo que complica la recepción de productos mal terminados.
* Por: Margarita Matías Nota y foto en: La República, Diario Económico, Empresarial & Financiero de Colombia www.larepublica.com.co 10 de octubre 2008. |